¡Sembrando Vida y Conciencia!

La IE Simón Bolívar, en El Pepino, plantó 50 Árboles en alianza con el Programa Balsa Yaco de la Fundación Rivera Flórez.

En el marco del Programa Balsa Yaco, liderado por la Fundación Rivera Flórez, los estudiantes de noveno dos de la Institución Educativa Simón Bolívar en el Pepino, municipio de Mocoa, completaron con éxito la siembra técnica de 50 árboles en los predios de la institución. Esta iniciativa busca reconectar a la comunidad educativa con el cuidado y respeto de los ríos y ecosistemas locales que los rodean.

La jornada de siembra se vivió como una experiencia inmersiva bajo el ritual «El Pacto de la Tierra». Para garantizar el éxito técnico de la actividad, el grupo de 20 jóvenes participantes se distribuyó de manera organizada en cuatro equipos de trabajo:

  • Métrica y estacado: Encargados de la distribución espacial y marcación de los puntos de siembra.
  • Ahoyado: Responsables de la apertura física de los hoyos con las dimensiones óptimas para las plántulas.
  • Siembra: Equipo enfocado en la colocación técnica del árbol y el contacto adecuado con las raíces.
  • Abonado: Encargados de preparar el sustrato, nutrir la tierra y realizar el primer riego protector.

Seguimiento y sostenibilidad, un paso fundamental

El proyecto continúa enfocado ahora en la sostenibilidad y el seguimiento pedagógico de los nuevos 50 árboles. Los mapearemos, registrando las coordenadas para su ubicación exacta; y junto a los estudiantes, quienes son ahora los “Guardianes de los Árboles”, cuidaremos y monitorearemos de cerca el crecimiento de las plántulas durante su primer año de vida. Estos datos que aprenderán junto a la Fundación Rivera Flórez a registrarlos de manera periódica, podrán ser integrados de forma práctica en las clases de Matemáticas (gráficos de crecimiento), Biología (fotosíntesis y suelos) y Sistemas (manejo de datos en la nube), aportando insumos para avanzar en la transversalidad escolar.

Con estas acciones, la IE Simón Bolívar y la Fundación Rivera Flórez demuestran que la educación ambiental se vive activamente desde el territorio, sembrando hoy el futuro de las fuentes hídricas locales.