El 29 de abril, Día del Árbol, no es una fecha de celebración, es un llamado a la supervivencia.

En el piedemonte amazónico, el bosque es nuestro único seguro de vida. Mientras que el pavimento atrapa el calor y aumenta el riesgo de desastres, una cobertura arbórea densa puede reducir la temperatura de Mocoa hasta en 6°C. Hoy, ese escudo natural está en riesgo.
Y es que la salud de nuestros ríos, es el termómetro de nuestra seguridad. Sin embargo, los datos a abril de 2026 son contundentes. La deforestación en la Amazonía colombiana registró un aumento del 6% durante el 2025, pues aunque entre enero y septiembre la pérdida de bosques bajó 25%,con respecto al año anterior, al cierre del año se evidenció la deforestación de 36.129 hectáreas con un dramático incremento del 85% en los tres últimos meses, siendo los departamentos más afectados: Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo.
En este escenario de perdida acelerada, el Putumayo concentró el 12% de la deforestación total de la Amazonía en el 2025. La presión sobre el bosque, resultado de la ganadería extensiva, el crecimiento urbano desordenado, la minería y los cultivos de uso ilícito, entre otras muchas actividades que se desarrollan en el territorio, ponen en riesgo la estabilidad climática de toda la región, pues han debilitado la red de raíces que sostiene nuestro suelo, contaminado y afectado nuestros ríos también, dejándonos vulnerables ante incendios en sequía y avenidas torrenciales en invierno.
Nuestra Respuesta: Ciencia, sabiduría ancestral y acción
Para la Fundación Rivera Flórez, no solo se trata de plantar árboles; restauramos el equilibrio de la «Casa Común» mediante un modelo técnico y comunitario:
1. Bioeconomía y Defensa del Territorio: Apoyamos la transición hacia una economía de «Bosque en Pie» a través de la implementación de sistemas que combinan especies nativas frutales y maderables mostrando que conservar es más rentable que destruir. Nos mantenemos firmes en nuestro propósito de apoyar la protección de áreas de interés ambiental en Mocoa y la reforestación de ecosistemas degradados, con participación comunitaria.
2. La Ciencia de las «Siembras de Luna»: Combinamos el conocimiento técnico con el saber ancestral. Realizamos jornadas de reforestación tras la luna llena para maximizar la supervivencia de especies clave como el Chiparo, el Cedro y el Asaí, blindando las orillas de nuestros ríos.
3. Economía Circular: Escuela Ambiental La Riviera: Transformamos lo que otros consideran «basura» en abono orgánico que soporta el crecimiento de nuestras plántulas en el vivero ubicado en la Escuela Ambiental La Riviera, abono que nutre a su vez las siembras, contribuyendo a reforestar y reiniciar nuevo ciclos de vida en nuestro territorio.
4. Educación ambiental para la transformación social a través de la conciencia ambiental práctica, vinculando la teoría con la acción directa en el territorio. Su enfoque no es solo informativo, sino participativo y vivencial.
Tenemos claro que el bosque que protegemos hoy es el mismo que nos protegerá mañana.