
El cultivo de asaí en el Putumayo es uno de los ejemplos más reales de cómo funciona la bioeconomía en Colombia. Esta pequeña fruta morada, que crece en una palma nativa de la selva húmeda en la Amazonía, está comenzando a transformar el Departamento, al reemplazar las economías ilegales y frenar la deforestación.
Y es que reforestar no es un tarea fácil. Sembrar un árbol y no cuidarlo es perder el tiempo. Por eso buscamos especies de la región que ofrezcan a quien siembra y cuida, beneficios adicionales. El asaí cumple con ese propósito: es reforestadora, de fácil manejo, es fuente de alimento, y genera ingresos al campesino.
El asaí del Putumayo es ya conocido a nivel mundial, siendo consumido en otros países como Francia, Alemania, Estados Unidos y Chile; y su comercio sigue creciendo, lo que asegura que los campesinos que lo siembran tengan un mercado real para sus cosechas, permitiendo a futuro consolidar una economía agrícola lícita, organizada y estable, que posicione al Putumayo como un referente mundial de sostenibilidad.
En este escenario, la Fundación Rivera Flórez desempeña un rol articulador y visionario. Bajo el convencimiento de que el asaí es la «reina» de las palmas”; lidera esfuerzos para integrar este cultivo en la cultura rural y urbana, promoviendo incluso su uso en el embellecimiento de parques y avenidas en municipios como Mocoa. Y es que su cultivo es ideal para estas tierras húmedas de la Amazonía, pues permite la recuperación de suelos degradados y la conservación del bosque a través de sistemas agroforestales.