Tejiendo la Vida: Memoria y Reflexiones de la III Escuela del Agua Andinoamazónica

En un momento decisivo para el suroccidente colombiano, donde la presión minera, el avance de las economías extractivas y la histórica alteración de los humedales amenazan la pervivencia de las cuencas, cerca de un centenar de lideresas, líderes, sabedores ancestrales y colectivos ambientales de Huila, Cauca, Nariño y Putumayo nos juntamos en una cumbre comunitaria sin precedentes.

Del 7 al 12 de octubre de 2026, las montañas del Alto Putumayo se convirtieron en el corazón político y pedagógico de la III Escuela del Agua Andinoamazónica.

Como Fundación Rivera Flórez, nos sumamos a este llamado urgente para tejer una respuesta colectiva frente a la crisis climática y territorial, un hito que consolida el camino iniciado en 2024 en Puerto Quinchana (Huila) y expandido en 2025 en Mocoa y Puerto Asís, que no solo reafirma la conectividad socioecológica entre el páramo y la selva, si no que es la respuesta viva de los pueblos en defensa de sus territorios anfibios y ancestrales.

A diferencia de encuentros anteriores situados en las zonas medias y bajas de la cuenca, esta tercera versión propuso un trayecto pedagógico desde el nacimiento. Reconocer el Alto Putumayo implicó trazar la ruta física, ancestral y espiritual que hace el agua desde las cumbres donde brota, descendiendo hacia las planicies amazónicas. Una mirada integral que fortalece nuestra identidad como comunidades «cuenqueras», entendiéndonos no como organizaciones divididas por fronteras político-administrativas, sino como habitantes de un mismo territorio anfibio e interconectado donde lo que ocurre en las alturas condiciona la vida de la selva abajo.

Saberes y herramientas para la acción territorial

Durante cinco días intensos de mingas de pensamiento, recorridos de campo y talleres prácticos, la agenda se tejió alrededor de tres pilares fundamentales:

1. Alternativas groecológicas frente a los agrotóxicos

Analizamos los impactos de la sobreexplotación del suelo, los monocultivos y el uso intensivo de fertilizantes sintéticos que contaminan las fuentes hídricas. A través del intercambio de semillas y saberes locales, visibilizamos prácticas agroecológicas que restauran la fertilidad de la tierra, protegen a las comunidades polinizadoras y garantizan la soberanía alimentaria sin envenenar nuestros ríos.

2. Monitoreo comunitario e investigación propia

Combinando la ciencia comunitaria con la memoria ancestral e indígena, abordamos herramientas prácticas para medir la salud de las fuentes hídricas. La generación de diagnósticos técnicos y sociales propios permite a las comuniddes contar con información rigurosa para defender sus quebradas, identificar presiones ambientales y tomar decisiones informadas sin depender de miradas externas.

3. Gobernanza comunitaria del agua y ordenamiento territorial

Discutimos mecanismos político-jurídicos y organizativos para que el ordenamiento del territorio se haga alrededor del agua y no del mercado. Fortalecer la gobernanza local es clave para incidir en la reducción de riesgos socioambientales, proteger las rondas hídricas e impulsar la planificación comunitaria frente a proyectos que amenazan los ecosistemas.

Resistencias por el Territorio

La III Escuela del Agua no solo fue un espacio de aprendizaje, también una tribuna de denuncia y resistencia colectiva frente a problemáticas históricas que aquejan al Alto Putumayo y al suroccidente del país:

Desecación del gran humedal: La histórica transformación de los sistemas cenagosos del valle de Sibundoy para la expansión agrícola no planificada y la urbanización.

Extractivismo y contaminación: Las presiones derivadas de proyectos minero-energéticos, actividades petroleras y la falta de sistemas adecuados de saneamiento básico en los centros poblados.

Defensa de defensores: Se reconoció y respaldó la valiente labor de lideresas y líderes socioambientales que enfrentan riesgos por defender nacimientos, ríos y humedales, haciendo un llamado al autocuidado y la unión.

Un tejido que continúa

La III Escuela del Agua es el resultado de la autogestión y el esfuerzo compartido impulsado por la Juntanza Bioregional Alto Putumayo, el Colectivo Ríos y Reconciliación y la Escuela del Agua de Puerto Quinchana, junto al respaldo de organizaciones aliadas como Censat Agua Viva, Wildlife Conservation Society (WCS), el Proyecto Putumayo Içá, la Fundación Rivera Flórez y múltiples colectivos de Huila, Cauca, Nariño y Putumayo.

Desde la Fundación Rivera Flórez, ratificamos nuestro compromiso inquebrantable con la conservación de los ríos en el Putumayo, el fortalecimiento de los procesos pedagógicos comunitarios y la construcción colectiva de alternativas para la resiliencia del piedemonte andinoamazónico.

«Como los ríos que nacen pequeños en la cuna de la montaña y ganan fuerza al unirse, los procesos comunitarios nos juntamos para garantizar que el agua siga fluyendo libre, limpia y en paz para las presentes y futuras generaciones».