
En la Fundación Rivera Flórez, estamos convencidos de que la verdadera transformación ambiental de nuestro territorio no solo se vive en las grandes jornadas de reforestación, sino en los pequeños actos que elegimos repetir cada día. El cuidado de la naturaleza es, ante todo, un compromiso cotidiano.
Ayer vivimos un emotivo encuentro con nuestro Voluntariado Volver, ese maravilloso espacio intergeneracional donde la energía de la juventud y la sabiduría de los años se abrazan por un bien común. En este espacio, lanzamos un llamado profundo a la acción: adoptar el Consumo Responsable como un estilo de vida.
Recordamos que la economía circular y la protección de nuestro entorno empiezan en casa, aplicando el modelo de las 4R en el día a día:
- Reducir lo que consumimos innecesariamente, frenar el impulso de la compra innecesaria…
- Reutilizar al máximo cada recurso, donar, darle otro uso…
- Reciclar para dar nueva vida a los materiales, separar e manera adecuada en casa los materiales que como el cartón y el plástico se pueden reciclar para ser transformados por otros…
- Reforestar nuestra mente y nuestras acciones, sembrando conciencia diaria para sanar la Tierra; y reforestando también las riberas de los ríos y zonas verdes de nuestra ciudad.
En esta oportunidad trabajamos alrededor de la reutilización de ropa en desuso, a la cual podemos darle otra oportunidad, transformándola en múltiples formas utilitarias, desde una de las actividades más antiguas, hermosas y útiles, la costura, la modistería.
Entre reflexiones y acciones, ratificamos que cada decisión consciente en nuestra rutina actual suma al bienestar colectivo de nuestras cuencas y de nuestra comunidad. ¡Gracias a cada voluntario de Volver por recordarnos que el cambio es un hábito diario!